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domingo, 28 de agosto de 2011

¿Cómo relaciona Wiener la introducción del concepto de probabilidad en la concepción de San Agustín del Mal?

San Agustin Llega a la conclusión de que el mal no es una sustancia, pero no por esto es inexistente. Con la definición del mal como privación aporta al cristianismo y a la filosofía una gran riqueza. Esta definición representa el conocimiento más delicado del problema del mal, sea en el plano metafísico o en el teológico. Reconoce en el mal toda su extensión y dominio, pero, al mismo tiempo, pone al desnudo su miseria ontológica demostrando que el mal en sí no puede subsistir y que, por ello, necesita del bien. El mal existe, pero sin sustancia.

Todos los seres son buenos porque vienen de un Dios bueno. Pero son sustancias inferiores a ese ser del cual proceden, por lo que están expuestas a la corrupción [privación de bien]. Si estas criaturas no fueran imperfectas, serían Dios y Dios sólo hay uno, que es el Creador.

Entonces,  el concepto del mal y la corrupcion son fenomenos aleatorios, que no ocurren del mismo modo ni al mismo tiempo.


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